El Problema de Idolatrar las Estrellas Cristianas

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Es interesante ver como la década de los noventa fue posiblemente la época de oro para el rock cristiano, no solo surgían bandas a diestra y siniestra, los grandes festivales se consolidaban e incluso el éxito secular de algunos artistas parecía abrir el horizonte a posibilidades más amplias en el mercado musical.

Pero lo cierto es que la historia nos llevó por momentos dramáticos protagonizados por músicos que habían llenado estadios en la década pasada y que ahora sucumbían ante el escarnio público, todo esto lo cual más que escandalizarnos nos debería llevar a reflexionar, incluso ante nuestra propia visión del cristianismo.

Sandi Patty había surgido a finales de los setenta en el mundo del soft rock cristiano en Norteamérica, emocionando a multitudes con su hermosa voz de soprano, la cual la hacía desenvolverse fácilmente dentro de un estilo musical muy cercano al easy listening más familiarizado a Nat King Cole y Frank Sinatra.

Poco a poco se forjó una carrera que le trajo varios Grammys, presentaciones en grandes estadios y un lugar de mucho respeto en la música góspel.

En ese tiempo su vida personal era reconocida por su aparente firme matrimonio con su manager John Helvering, es entonces como a menudo era referenciada como modelo de madre y esposa de familia tradicional.

Lo cierto es que todo esto se derrumba a principios de los noventa, Sandi Patty termina confesando públicamente su infidelidad con Don Peslis, uno de sus coristas durante sus giras, el cual para colmo también se encontraba casado.

Poco a poco llegaron confesiones que solo complicaban más el asunto, como que ya había sido infiel en el pasado, la cantante empezó a contar episodios aún más oscuros como haber sido abusada sexualmente de pequeña. Sin embargo, algunos de sus fans vieron esto como una forma de justificarse.

Posteriormente el divorciarse para casarse tiempo después con Don, solo empeoró su imagen, muchas emisoras especializadas en la música cristiana vetaron su música y muchos de sus fans le dieron la espalda.

Incluso hasta el día de hoy, aunque hasta cierto punto logró levantar su carrera con el paso de los años, muchos se niegan a promocionarla, incluso cuando personalmente buscó el perdón y la reconciliación con las familias afectadas.

El punto ahora, no es evaluar que acciones de la cantante estuvieron bien o mal al casarse con Don, no obstante, algunos interrogantes si se ponen a servir en la mesa.

¿Deberíamos idealizar tanto a los cantantes cristianos al punto de colocarlos en pedestales tan altos y difíciles de sostener como el de “modelo de familia”? ¿Realmente creamos una imagen de ellos que creemos que internamente y en silencio no tienen luchas como cualquiera de nosotros? ¿No es una carga demasiado pesada para el cantante cristiano favorito de multitudes el presentarse siempre sonriente y positivo? ¿No debería enseñarnos claramente los salmos de David como muchas de las verdaderas canciones cristianas eran gritos desgarradores buscando el perdón de Dios y no el positivismo que la industria de la música cristiana nos quiere vender?

El Primer Llamado Termina Siendo El Último

El músico y cantante Marty McCall ya se había labrado un lugar en el mundo musical con su banda de rock Fireworks en los setenta, pero para la década siguiente sus inquietudes artísticas lo llevaron a aliarse con la cantante Bonnie Keen quien buscaba reconocimiento en el teatro musical y Melodie Tunney, para conformar el trio vocal de jazz llamado First Call.

Algo que siempre he odiado son las comparaciones y es que, aunque es muy obvio que la mayor influencia para este proyecto era la música de The Manhattan Transfer, First Call no pretendían imitar la irreverencia y teatralidad de este grupo, ya que se inclinaban más por la parte melódica y las voces entrelazadas.

Lo cierto es que la formula funciono bastante bien, pero en 1990 Tunney abandona el grupo para darle paso a la nueva cantante Marabeth Jordan quien ya tenía experiencia como cantante se sección para diversos artistas como Vince Hill y Joan Baez, el éxito continuó e incluso grabaron una recopilación de varias de sus canciones en español, lo cierto es que no se podría augurar el penoso escándalo que llegaría tiempo después.

First Call – Concert Medley

Corría el año de 1994 y el trio estaba a punto de firmar el mayor contrato de su carrera, por ese tiempo culminaban una gira con el también ya consolidado cantante Michael English quien arrasaba con varios premios Dove (premios a la música cristiana), paradójicamente a un nivel increíble, esta gira llevaba como consigna apoyar a una fundación que trataba con mujeres que lidiaban con embarazos no deseados y es aquí donde se descubre que tanto Michael como Marabeth habían tenido una aventura amorosa la cual llevó a un embarazo que terminaría con un aborto espontáneo.

El escándalo terminó convirtiéndose en carnada para muchos medios periodísticos que sin compasión exponían la fatal noticia, Michael tuvo que retirar sus premios recientemente obtenidos mientras que ambas partes y de manera muy similar al caso de Sandi Patty, debían lidiar con el dolor de dos matrimonios destruidos.

El Infierno de un Hijo Pródigo

Lo que vendría posteriormente no podría ser peor, Michael English se hace adicto a las drogas recetadas las cuales usaban para alivianar el lidiar con toda la presión y el escarnio mediático, es descubierto con una prostituta y es arrestado por posesión de armas.

Buscaba seguir labrándose una carrera en el medio cristiano, pero su público estaba dividido, incluso su imagen parecía proyectar más que un rebelde a alguien que definitivamente no pasaba por su mejor momento.

Michael English – Healing

Su disco Healing de 1995 se convierte una declaración más conmovedora especialmente su canción homónima a dúo con la cantante Wynonna Judd, ya que por primera vez mostraba la fragilidad que como ser humano e incluso como creyente había tenido que esconder ante la industria musical. Sin embargo, posteriormente vendría su disco Freedom cuyo título podría hacer pensar que se trataba de un tiempo de restauración, pero la realidad es que no era más que de un intento por llegar al medio del pop rock secular, donde la palabra baby reemplazaba a Dios o Jesús.

Además, no ayudaba que hablaba mucho públicamente de la falta de perdón en el medio cristiano, su distanciamiento de la iglesia y como seguía siendo creyente, pero sin el deseo de hacer comunidad.

Todo esto no duraría mucho y pronto comenzaría el doloroso reencuentro con sus raíces, aunque obviamente nunca volvería a tener el éxito que había consolidado, todo este duro proceso queda plasmado en el 2008 con el lanzamiento de su autobiografía acertadamente titulada El Pródigo Regresa al Hogar.

En cuanto a Marabeth se conoce que, en algún momento durante la dura caída, ambos artistas intentaron mantener la relación, pero las cosas no podrían funcionar sencillamente, se retiró de Firstcall y aún más fuertemente de la vida pública. De lo poco que se sabe, es que radicada en Nashville donde se casó por segunda vez y se dedica al arte abstracto y la pintura, al parecer y aunque muy en la distancia, parecer tener una buena relación con sus ex miembros de Firstcall.

¿Adoración a Quién?

A menudo me resulta preocupante como olvidamos tan fácilmente un principio tan básico como lo es el hecho que no importa en que posición Dios ponga a una persona, la palabra nos advierte a no colocar nuestra mirada en ellos y menos llegar al límite casi infantil de idealizarlos. Todos somos seres frágiles que podemos pasar de grandes logros a los más bajos errores y sucumbir ante el pecado. Es increíble como constantemente vemos a muchos consumidores de la música cristiana llegar a un fanatismo absurdo hacia su cantante favorito y cuando llega el escándalo público caer en una enorme decepción.

Para colmo cuando estas cosas pasan nos damos cuenta cuán solos realmente están estos sonrientes músicos que adornan las paredes de una librería cristiana, ya que, en el momento de sus caídas, sus fans y sus disqueras parecen olvidar el principio básico del perdón y la restauración.

Pero, por parte de quienes consumen su música muestran una posición realmente preocupante cuando se pierde el enfoque de lo fundamental de la vida cristiana. El evangelio nos habla claro en Hebreos 12:2, que dice:

Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. 

No es el sentido de la vida cristiana hacer de los cantantes o predicadores nuestros ejemplos a seguir, ya que todos somos pecadores a los cuales Dios un día llamó y sabemos lo impredecible que es el corazón de los hombres.

Las buenas nuevas del evangelio se trata de ir diariamente ante el trono de la gracia para hallar la ayuda y la limpieza que solo en Cristo obtenemos y Él no nos defraudará jamás.

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