Kansas: la escuela del rock progresivo en el arte cristiano

Redes Sociales

Es innegable que el sonido de la banda Kansas influyó en grupos como Petra y WhiteHeart, pero surge una pregunta interesante: ¿se trató únicamente de una influencia meramente artística o también de una espiritual?

El rock progresivo ha sido siempre uno de mis géneros musicales predilectos. Esta preferencia puede explicarse desde diversas perspectivas: su complejidad y eclecticismo, la fusión del enérgico rock and roll con elementos de la música clásica y barroca, así como la riqueza improvisatoria del jazz. A esto se suma el virtuosismo y la creatividad de sus músicos, además de su capacidad para construir atmósferas sonoras que conducen al oyente a través de álbumes conceptuales, transportando la imaginación hacia relatos que abarcan desde lo medieval hasta el terror, la historia o la ciencia ficción.

En este contexto, resulta pertinente hablar de una banda que, quizás sin proponérselo plenamente, terminó convirtiéndose en una pieza clave en la formación de una corriente musical dentro del rock cristiano: la agrupación estadounidense Kansas.

Para comprender esta influencia, es necesario centrar la atención en su guitarrista y principal compositor durante gran parte de su trayectoria, el músico Kerry Livgren. Más allá de compartir el sueño común de muchos artistas de alcanzar el estatus de estrella de rock, Livgren experimentaba profundas inquietudes espirituales que lo impulsaban a buscar respuestas más allá del plano material. Esta búsqueda ya comenzaba a manifestarse desde los inicios de Kansas en la década de 1970, reflejándose en varias de sus composiciones.

Un ejemplo de ello es la canción Lonely Winds, cuya letra anticipa claramente una sensibilidad espiritual que se desarrollaría con mayor profundidad en el futuro:

Cuando necesito un amigo, puedo hablar con el Dios del viento.

Estoy seguro de que lo encontré.

A veces parece ser el único a mi lado.

¿Quién puede sentir el aliento del Señor a su alrededor?

Por su parte, The Devil Game se aproxima más al tono de una advertencia, casi como la de un predicador en un servicio dominical. Este enfoque contrasta con el de muchas bandas de los años setenta, que —ya fuera por provocación o estrategia publicitaria— coqueteaban con imaginarios más oscuros o controversiales.

No aceptes el desafío del diablo, no apuestes cuando el juego no es justo.

Cierra y coloca pestillos a las puertas, no puedes dejar que el diablo te use más.

En contraste con esta tendencia, la propuesta lírica de Kansas —particularmente en las composiciones de Livgren— evidenciaba una búsqueda más introspectiva y trascendental. No se trataba simplemente de recurrir a símbolos espirituales como recurso estético, sino de una inquietud genuina que, con el tiempo, se volvería más explícita.

Esta evolución alcanza un punto clave con canciones como Carry On Wayward Son, una de las piezas más emblemáticas de la banda. En ella, se percibe con claridad un mensaje de redención, perseverancia y búsqueda de sentido. Aunque en su momento no fue concebida estrictamente como una canción cristiana, su contenido ha resonado profundamente en audiencias creyentes por su carga espiritual implícita.

Ahora tu vida ya no está vacía

Seguramente el cielo te espera

Con el álbum Point of Know Return, llega lo que probablemente sea la balada más reconocida de la agrupación: la emblemática Dust in the Wind, una pieza de notable belleza que ha sido interpretada por numerosos artistas a lo largo del tiempo (aunque quizá sea mejor omitir ciertas versiones como la de Mago de Oz).

Dust in the Wind evoca inevitablemente los profundos pasajes del libro de Eclesiastés, invitándonos a reflexionar sobre la naturaleza efímera de la existencia humana y la importancia de aprovechar de manera consciente el tiempo que se nos concede en la Tierra:

Ahora, no esperes más

Nada dura para siempre, excepto la tierra y el cielo.

Se escapa

 Y todo tu dinero no te comprará ni un minuto más.

La trayectoria de Kerry Livgren da un giro decisivo a finales de los años setenta, cuando finalmente abraza la fe cristiana.

Durante una gira junto a la banda Le Roux, Livgren sostiene una extensa conversación con su vocalista, Jeff Pollard, quien por aquel entonces había renovado la fe cristiana que le fue inculcada en su infancia. Es en ese contexto donde Livgren llega a la convicción de que no basta con creer en un poder superior, sino que resulta esencial reconocer la naturaleza pecaminosa del ser humano y comprender que el perdón solo puede hallarse a través de Jesús.

La Controvertida Semilla de Cambio

La espiritualidad comenzó a manifestarse con mayor frecuencia en la música de Kansas, lo que no tardó en generar incomodidad en su vocalista, Steve Walsh, quien empezó a contemplar la posibilidad de abandonar la banda.

En medio de este proceso, algunas composiciones que inicialmente estaban destinadas a un nuevo álbum de Kansas tomaron un rumbo distinto y terminaron formando parte del primer trabajo en solitario de Livgren, Seeds of Change.

El disco contó con la participación de varios músicos invitados de gran relevancia, entre ellos Barriemore Barlow, de Jethro Tull, así como diversos vocalistas como Mylon LeFevre, el propio Jeff Pollard y, de manera llamativa, Steve Walsh. Sin embargo, la colaboración más polémica fue la del cantante Ronnie James Dio, quien en ese momento se consolidaba como la nueva voz de Black Sabbath.

Esta colaboración generó cierto escepticismo dentro del público cristiano, ya que, aunque de manera errónea se solía asociar a Black Sabbath con el ocultismo, Ronnie James Dio, como cercano amigo de Kerry Livgren, aceptó participar en el proyecto, aportando su voz e identidad a temas como To Live for the King y Mask of the Great Deceiver.

La salida del sol es vista por todos

Y nadie puede negar que es real

Y cuando escuchas la llamada atravesar mi pared

Simplemente no puedes dudar de las cosas que sientes

Así que levántame, ha llegado el momento de cantar

y dejarlo todo

para vivir para el Rey.

Mientras que Mask Of The Great Deceiver movía la fe a terrenos más épicos y en una clara advertencia a no sucumbir a la tentación:

Él llenará tus oídos

Y deslumbrará tus ojos

Pero no creas lo que está diciendo

Porque él es el padre de las mentiras

En tu corazón, ¿no sabes que te traicionará

Y al final te arrastrará

Hasta que todo el mundo esté llorando por el día del juicio

Y él ha caído, cómo ha caído

Desde lo alto de la estrella de la mañana

Aunque su luz todavía brilla intensamente.

Finalmente, Steve Walsh decide abandonar Kansas, mientras que otro miembro clave de la agrupación, el bajista Dave Hope, abraza también el cristianismo. A partir de entonces, diversos aspirantes comienzan a perfilarse como posibles reemplazos en la voz principal; entre ellos se menciona, de manera curiosa, a Doug Pinnick, quien años más tarde alcanzaría notoriedad en la escena del rock progresivo con King’s X, una banda de fuerte contenido espiritual.

El puesto recae finalmente en John Elefante, cuya incorporación, más que representar un reemplazo directo de Walsh, imprime un nuevo rumbo al sonido del grupo. La banda adopta una propuesta más acorde con la estética de los años ochenta, orientándose hacia un estilo de hard rock melódico.

Este cambio no solo transformó el sonido de la agrupación —dividiendo en cierta medida a su audiencia—, sino que además trajo consigo un elemento inesperado: Elefante compartía la misma fe cristiana que Livgren y Hope, reforzando así la nueva dirección espiritual dentro de la banda.

Apadrinando el Sonido de los Ochenta

Esta etapa en la carrera de Kansas no puede considerarse negativa; sin embargo, desde una perspectiva personal, resulta difícil no inclinarse por la identidad más progresiva y épica que caracterizó a la banda en sus inicios. En cualquier caso, la etapa con John Elefante sería relativamente breve, limitándose a dos álbumes, tras los cuales se produciría el regreso de Steve Walsh. A esto se sumaría la posterior salida de Kerry Livgren y Dave Hope, quienes decidirían explorar nuevos caminos musicales.

Este escenario daría lugar a un nuevo proyecto impulsado por ambos músicos: AD. Con esta agrupación, regresarían a terrenos cercanos al rock progresivo, aunque adaptados a las tendencias sonoras de la época.

AD contaba en la voz con Warren Ham, un artista de notable versatilidad que, además de su labor como cantante, destacaba como saxofonista. Ham ya había colaborado previamente con Kansas, y su trayectoria lo había llevado a trabajar tanto en el ámbito del rock como en el góspel. En el año 2000, publicaría su álbum en solitario Come On Children, donde evidencia con claridad su amplitud artística y capacidades interpretativas.

Mientras tanto, John Elefante comenzaba a explorar territorios más orientados al hard rock, principalmente a través de un nuevo proyecto denominado Mastedon.

Resulta complejo definir a Mastedon como una banda en sentido estricto, ya que, desde su álbum debut It’s a Jungle Out There, el proyecto contó con la participación de diversos músicos invitados provenientes de agrupaciones como X-Sinner, así como artistas vinculados a Richard Marx y Ted Nugent. No obstante, el resultado es una producción de gran calidad, especialmente apreciada por los aficionados al rock de estadio, y una pieza significativa para quienes buscan evocar el sonido característico de aquella década.

Para John y su hermano Dino Elefante, este proyecto no sería el punto final. Con el tiempo, sus intereses artísticos se inclinarían cada vez más hacia la producción musical, dando origen a Pakaderm Studios. Desde allí, y respetando la identidad de cada agrupación, contribuirían a pulir el sonido de algunos de los trabajos más destacados en la trayectoria de bandas como Petra, Guardian, The Brave, X-Sinner y Brighton.

Cabe destacar también su labor tanto en la ejecución musical como en la producción de la trilogía Rock Power Praise, un proyecto de alabanza y adoración con una marcada orientación hacia el hard rock, en el que participaron intérpretes como Jaime Rowe, Sara Tennison y John Andrew Schreiner.

 ¿Impostor?

Kerry Livgren continuó explorando nuevos horizontes creativos. En 2008, participó junto a Jeff Deyo, de Sonicflood, y Kevin Max, exintegrante de dc Talk, en la película The Impostor. Se trata de un drama de temática cristiana que narra la historia de una estrella de rock sumida en la adicción y su proceso de redención. La cinta incluye, además, una interesante versión de Carry On Wayward Son, interpretada con gran fuerza por Kevin Max.

Por esa misma época, Livgren decidió reunir a varios músicos que formaron parte de las primeras encarnaciones de Kansas a finales de los años sesenta, dando vida al proyecto Proto-Kaw, también conocido en ocasiones como “Kansas II”.

Retomando las raíces del rock progresivo de los años setenta, esta agrupación se presenta como una auténtica celebración tanto de la riqueza musical del género como de una marcada dimensión espiritual.

Aunque seamos herederos de un hombre rico o hijos de un pobre,

bajo la cruz, todos seremos uno.

Cuando los días se acaben y la temporada se haga tarde,

nos quedaremos en la puerta de la mañana.

En el torno del alfarero, en la mano del escultor

Nos estamos formando para una tierra mejor

Donde los inviernos son fríos, los veranos son cálidos por el sol

Y la vida acaba de comenzar

Afirmaban en la canción At Morning’s Gate.

Vale la pena recordar que Livgren y Hope regresan a Kansas para el disco Somewhere To Elsewhere, donde esta vez de una manera menos hostil, la poesía espiritual regresa irremediablemente en canciones como Distan Vision:

Ahora una tempestad ruge en mi corazón, mientras esta fiebre continúa.

Pronto estas islas prometen descanso y esperanza, mis respuestas esperan más allá de sus costas.

Sigue soñando…

Ojos hambrientos están parados en la arena, nos llaman para que traigamos la marea

La mano soberana debe sostenerme ahora, te suplico

Sé mi consuelo y mi guía… a mi lado.

De esta manera, Kansas puede considerarse, al menos en parte, como una “escuela” involuntaria que contribuyó a elevar el nivel musical del rock cristiano. Su legado no se limita únicamente a lo sonoro, sino que también abrió la puerta a una integración más orgánica entre excelencia artística y contenido espiritual.

Más allá de la idea sobre si su influencia fue meramente musical o también espiritual, lo cierto es que Kansas ocupa un lugar significativo en la historia del rock con trasfondo cristiano. Su impacto se percibe tanto en la evolución del género como en la manera en que la música puede servir como puente entre la expresión artística y la búsqueda de lo trascendente.

Créditos:

Fotografía de Miembros de la banda Kansas 2016.
Por Danielle Cannova – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, Wikipedia.

Comenta en Facebook

Post relacionado

Mujeres en el Rock Cristiano Latino

Redes SocialesTweetEn  el mes internacional de la mujer
Leer Más