Como bien afirmé anteriormente en el artículo sobre la visita de No Longer Music a Armenia —la ciudad en la que resido— durante la pasada Navidad, los festivales gospel suelen generarme, en la actualidad, un interés bastante limitado. Ya sea por la repetición incesante del llamado “sonido Hillsong Worship”, por la presencia del típico exponente de reguetón que nunca falta, o sencillamente por su carga de propaganda política —donde a veces incluso aparecen mandatarios locales utilizando un lenguaje pseudoevangélico—, estos espacios han perdido gran parte de su atractivo para mí.
A pesar de ello, y con la disposición de mantener una mente abierta ante la posibilidad de reencontrarme con algo valioso en este tipo de eventos, el pasado 2025 me enteré que el Armenia Góspel contaría con el músico de alabanza y adoración Juan Carlos Alvarado. Decidí entonces enfocarme únicamente en su participación, que además correspondía al cierre del evento, y asistir directamente a vivir la experiencia.
Para dar un poco de contexto, si bien no era la primera vez que el artista guatemalteco visitaba Colombia, sí se trataba de su primera presentación en el Eje Cafetero, y es precisamente ahí donde comienza mi nostalgia.
Acepté a Jesús a los 17 años en una iglesia de la Alianza Cristiana y Misionera Colombiana, ubicada en un barrio marginal. De hecho, continúo congregándome allí después de más de treinta años. En aquellos días, comencé a acercarme a la música cristiana en medio del auge de la alabanza y la adoración contemporánea.

Gran parte de ese movimiento estaba liderado por Juan Carlos Alvarado. Como acérrimo aficionado al rock, yo buscaba una música que pudiera acompañar y fortalecer mi nueva fe desde una perspectiva cercana a mis gustos.
Y es que, aunque no siempre se trataba de propuestas musicalmente elaboradas, eran tiempos en los que el soft rock, el pop y el rap en español comenzaban a integrarse en los grupos juveniles. Paralelamente, consumíamos lo que llegaba del mercado anglo, con bandas como Petra, Stryper, Guardian y dc Talk.
Las canciones estaban presentes en obras de teatro, coreografías y, por supuesto, en los grupos de alabanza que animaban las celebraciones. Podría decir, sin temor a equivocarme, que cerca del 70 % de lo que se interpretaba provenía de las grabaciones de Alvarado.
Siempre agradeceré haber llegado al cristianismo en una época de transición. Aunque el rock seguía siendo visto con recelo, comenzaba a abrirse camino de forma discreta dentro de la alabanza. Aún hoy puedo recordar aquellos momentos intensos de adoración.
Fue así como, junto a unos amigos, decidí asistir al cierre del festival Armenia Góspel y revivir esa etapa en la que, siendo adolescente, comencé a rockear de una manera distinta.
En cuanto al concierto, es necesario destacar la potente voz de Alvarado, reflejo de su pasado en la música secular, así como el acompañamiento de músicos de gran nivel. Su propuesta musical abarca desde el funk y el pop hasta la balada y un rock de corte más clásico.

Jorge Mario Marín Cadavid, más conocido en las redes sociales como George Rock, Autor y redactor para Puerto Rock Cristiano y Co-Conductor del programa Vida y Rock.

