Mientras bandas como Audio Adrenaline o D.C. Talk llenaban el hambre de rock de chicos evangélicos, otras bandas de creyentes se atrevían a desafiar las cosas a un nivel impensable.
Es imposible hablar de la escena del rock de los noventa sin nombrar a la ciudad de Seattle, pero no solamente por Nirvana, ya que alrededor de esa época aparecieron bandas por demás particulares.
Unos músicos cristianos que se encontraban en medio de toda esta explosión terminarían por crear uno de los proyectos musicales más extraños que se pudiesen concebir, tanto antes como después, en la historia del rock cristiano.
Raft of Dead Monkeys nace como un concepto que buscaba parodiar el estilo de vida mismo del rock ’n’ roll, burlarse de sus excesos y sus clichés, pero a un precio que los convirtió en una de las bandas más vetadas del medio musical evangélico.
Sus integrantes venían de tocar en bandas ya consolidadas como Roadside Monument y Ninety Pound Wuss, e incluso llegó a tener en sus inicios a Damien Jurado. Sin embargo, esa manera de parodiar al rock mismo no se parecía a nada de lo que habían hecho antes, ya que su teatralidad incluía enfermeras ensangrentadas, strippers de ambos sexos y un extraño hombre mono que aparecía de repente en el escenario.
Lo más controversial de todo esto eran sus letras, que incluían lenguaje vulgar y ofensivo. Su «peor» momento, dependiendo de a quién le pregunten, llegó cuando fueron invitados al TomFest, un festival reconocido como exclusivo de la escena góspel.
Era el año 2001 y, en su presentación, el cantante Jeff Suffering hizo un gesto obsceno al público mientras cantaba Two Year Lease, cuya letra contenía una declaración poco profética, afirmando que «no eres la única perra de la ciudad, solo la mejor folladora».
Ante este bizarro episodio, su organizador, el pastor Mikee Bridges, se vio en la penosa labor de pedir disculpas a la audiencia.
«Era arte y estábamos haciendo algunas declaraciones sobre nuestra cultura, reflejándola, copiándola y restregándosela en la cara a la gente para decir: “Oye, esto es a lo que la gente se adhiere y esto es todo”. Pensábamos que era gracioso y humorístico, y mucha gente no entendió la broma ni comprendió que éramos personajes que habíamos creado cuando actuábamos, en cierto modo para romper con la idea/estilo de vida del rock ’n’ roll, aunque en realidad no tenemos esa idea ni ese estilo de vida, al menos yo no», afirmaba Suffering en una entrevista.
La banda se disolvió para reunirse en un último concierto en 2004. En 2016, Interesting Production realizó un documental que se puede encontrar en YouTube, pero que no recomiendo ver a quienes son sensibles a las representaciones explícitas.
Raft of Dead Monkeys ha pasado a la historia del punk y la música underground cristiana. ¿Se sobrepasaron con su propuesta artística? Ud. decídalo.
El Diablo en los Detalles
Corría el año 1996 y la paz de una escuela evangélica de Chicago llamada Wheaton pronto sería estropeada por unos estudiantes con inquietudes un tanto bizarras.
Detholz! nace en medio de unos músicos creyentes, pero que crecían bajo el régimen fundamentalista y buscaban expresar su inconformidad ante el fanatismo que los asfixiaba, algo un poco similar a la visión de los australianos Virgin Black, de quienes ya hablaremos en otro momento.
Su propuesta fue chocante en sus inicios, al punto de que, en una de sus presentaciones, estuvieron a punto de ser arrestados ante acusaciones de satanismo (¡Cómo me hubiera gustado ver esto!).
Su sonido new wave, cercano a Devo, contenía temas sobre ciencia ficción, psicoanálisis, inteligencia artificial (sí, ya se hablaba de eso) y el polémico televangelismo.
Su presentación en el festival Cornerstone fue todavía más interesante, al montar una especie de «carpa evangelística» y cantar el himno nacional de Corea en medio de un performance comunista.
En serio, querían ver el mundo arder.
No obstante, mientras algunos sectores protestaban por la banda de una manera similar a cuando gritaban afuera de un concierto de Ozzy Osbourne, ya se ganaban un sólido y fiel grupo de fans, mientras músicos como Danielson Band entendían su propuesta y los llevaban de gira.
Su álbum Cast Out Devils es el retrato de toda la frustración y rabia de vivir en medio de un ambiente religioso tóxico, mientras que Death to the Traitor exploraba un terreno más amplio, hablando sobre religiosos adictos en secreto, charlatanes de la fe, glotonería y asesinato.
Detholz! no ha regresado a grabar desde 2011, pero su base de fans sigue firme ante su extremo mensaje.
Terror en el CCM
Afirmaba Stephen Mark Sarro, fundador de la banda Tantrum of the Muse, de Lancaster, Pensilvania, que su experiencia en los festivales de música alternativa cristiana no era necesariamente la de un escenario piadoso.
Relataba cómo algunas bandas básicamente estaban tras bastidores conquistando chicas, e incluso se cuentan historias de músicos cercanos a experiencias con las drogas. No era de extrañarse que uno de sus temas más conocidos se titule Screw the Christian Industry.
Tantrum of the Muse fue una banda difícil de catalogar; pasaban de la experimentación al sludge metal y al noise con una rapidez que no daba lugar a etiquetas.
Nacieron a finales de los noventa y su historia no es ajena a la de muchos músicos que crecieron bajo la prohibición paternal de escuchar «música secular», pero, cuando lo hicieron, la creatividad fluyó.
No obstante, sus experiencias se tradujeron artísticamente en temáticas sarcásticas y llenas de humor, en las que no temían explorar temas como el sexo de una manera que otros músicos del medio no se atreverían a abordar.
Su disco Modernmu$ick, del 2000, es algo que llama a la curiosidad y despierta el deseo de escucharlo con solo ver su extraña y algo aterradora portada, la cual, como bien afirma Sarro, está inspirada en Goats Head Soup, de los Rolling Stones (gracias por eso).
Su arte experimental va dirigido, en parte, a burlarse de aquellos tiempos en los que se afirmaba que había mensajes ocultos nocivos al escuchar al revés los discos de rock.
Chiroptera Armada tiene sonidos reversibles colocados adrede para parodiar aquellos tiempos de mucha paranoia colectiva en torno a ese tema, que tantos líos les causó a muchos rockeros de antaño.
Su humor negro, especialmente en canciones como The Heart Is a Two Headed Sperm, fue, sin embargo, difícil de asimilar para muchos. En ocasiones, se llegaba a percibir que la banda parecía estar más amargada. No obstante, con el tiempo, fue un álbum importante en la escena del underground cristiano.
Un amigo e intelectual cristiano me argumentaba en algún momento que uno de los grandes problemas del cristianismo en la actualidad es la falta de autocrítica: no se nos permite cuestionar la manera de hacer las cosas, y eso se ha traducido, en muchas ocasiones, en creyentes frustrados y hartos de la religiosidad.
Estas propuestas musicales me llevan a recordar experiencias que, en lo personal, viví en mis primeros años de cristianismo. Algunas de ellas hoy las puedo recordar con humor, pero otras me causaron muchos problemas, sobre los cuales, con el tiempo, debí cuestionarme y preguntarme si se basaban más en conceptos humanos que divinos.
La buena noticia es que Dios se sigue revelando en aquellos que deciden buscarlo de corazón. No desconocemos las reglas ni los parámetros que nos coloca como camino a la santidad, pero también nos permite descansar en su gracia y vivir lejos del legalismo.

Jorge Mario Marín Cadavid, más conocido en las redes sociales como George Rock, Autor y redactor para Puerto Rock Cristiano y Co-Conductor del programa Vida y Rock.

