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Marjoe, el rockero que predicaba por no morir de hambre

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El pasado 2 de octubre de 2026 falleció Marjoe Gortner, actor recurrente de películas de clase B, pero quien siempre será mayormente recordado como el falso predicador que se expuso a sí mismo.

Marjoe Gortner tenía tan solo cuatro años cuando sus padres se dieron cuenta de su potencial para imitar lo que su entorno le mostraba. En este caso, comenzó a emular la labor de predicador de su padre.

Es aquí donde una conveniente «revelación» lleva a sus progenitores a educarlo desde temprana edad en la labor evangelística. No pudo vivir una infancia normal, ya que esto se convirtió en un lucrativo negocio en el que era constantemente castigado de manera severa cuando no aprendía bien su guion.

Corrían apenas los años cuarenta en Long Beach, California, y, con cuatro años, Marjoe celebraba un matrimonio que no pasó desapercibido e incluso llegó a ser televisado. Esto, más que causar admiración, prendió las alarmas y llevó a establecer una ley que exigía que un ministro que oficiara una boda tuviera, a partir de ese entonces, al menos 21 años.

Esto no ayudó a corregir la ambición de sus padres y fue entonces cuando el infante se convirtió en el protagonista de reuniones de avivamiento por todo el país, donde se pedían, como era de esperarse, desorbitantes ofrendas y se incluía la venta de algún objeto «bendecido» para recibir sanidad.

Al entrar en la adolescencia, Marjoe decide abandonar todo esto y es aquí donde existe una parte complicada de la historia, ya que Marjoe afirma que su padre los abandonó con tres millones de dólares. Su padre intentó desmentir este detalle, pero lo cierto es que su hijo se marchó a vivir nuevas experiencias.

Al empezar a frecuentar el ambiente de las discotecas, conoce a una mujer mucho mayor que se convierte en su amante. Posteriormente, se separan y Marjoe comienza a moverse cada vez más en el medio de los rockeros. No le resulta difícil ligar con chicas y conseguir drogas, pero económicamente la situación es otra cosa.

Sus problemas económicos y la falta de oportunidades lo llevan a regresar a su antiguo oficio, pero no precisamente como un hijo pródigo arrepentido.

Con una imagen muy similar a la de un miembro del movimiento de Jesús, vuelve a ganarse su lugar como predicador carismático y no tarda en volver a lucrarse con la fe. Pero esta vez lo haría a su manera, lo cual culminaría de una manera interesante.

Marjoe termina viajando a Nueva York para codearse con el ambiente bohemio, pero en esta ocasión sus intenciones son más ambiciosas. Consigue la manera de que un equipo de cineastas independientes realice un documental en el que filmarían sus cruzadas de avivamiento. Estas incluían escenas de Marjoe contando victoriosamente grandes cantidades de dinero en la habitación de un hotel.

Para 1972, el documental contaba su vida desde pequeño, pero también lo mostraba junto al equipo de producción, explicando lo fácil que le resultaba manipular a las masas con «revelaciones» de parte de Dios e incluso hacer que hablaran en lenguas. La peor parte se la llevaban, por supuesto, otros predicadores famosos que se repartían las ganancias.

El documental, llamado simplemente Marjoe, terminó ganando un Oscar y fue entonces cuando se abrieron las puertas para que Gortner se convirtiera en un actor recurrente de películas de clase B.

No me resulta claro si tal vez Gortner quería abrirse paso en el ambiente musical. Lo cierto es que, casi al mismo tiempo, terminó grabando su único disco Bad but No Evil, una mezcla de folk y country rock con algunas canciones espirituales, lo cual probablemente tendría su tono de sarcasmo, ya que la mayor revelación de Marjoe era que básicamente ni siquiera creía realmente en la existencia de Dios.

La historia de este hombre me genera muchas emociones. Por un lado, independientemente de sus intenciones, me resulta muy valiente que haya sido capaz de exponer toda la preocupante manipulación que se mueve en estos movimientos pentecostales y carismáticos, donde una teología correcta y sana es descartada para dar paso a experiencias emocionales que, seamos sinceros, muchas veces rayan en lo ridículo.

Al menos, su caso no se extendió hasta el límite de la fatalidad, como ocurrió con Lonnie Frisbee, el predicador de doble vida homosexual del que ya hemos documentado su legado de «señales y milagros», que llegó a límites bochornosos, como el famoso «avivamiento» de Toronto.

El gran problema es que, a pesar de haberse expuesto de manera tan clara todas estas estafas en el mundo de la fe, es impresionante cómo muchos creyentes bienintencionados, hasta la actualidad, se niegan a darse cuenta del gran error doctrinal que existe en este tipo de reuniones de supuesto avivamiento, y más aún ante problemas de largo alcance como la mal llamada teología de la prosperidad o la idea de que el favor de Dios se obtiene a cambio de jugosas ofrendas que, finalmente, solo lucran al predicador de turno.

La palabra de Dios es enfática: “La verdad nos hará libre”.

¿Estás dispuesto a dejar las fabulas y volver a lo básico de la fe?

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